Asamblea entre Vecinxs del 29 de Abril III, CEPSGen e IRU en el CIC (inconcluso)
Miércoles 9 de Enero de 2008
Reunión en Conferencia de Prensa
Vecinas y Vecinos del Barrio 29 de Abril III
Granja Agroecológica La Verdecita – CEPSGEN
IRU – Agrupación de estudiantes y egresados de la facultad de Arquitectura.
Alrededor de setecientas personas del barrio 29 de abril III que fueron relocalizadas a causa de la inundación de abril de 2003 por el Estado provincial y municipal, y en esta oportunidad junto a la granja agroecológica “La verdecita” y la agrupación IRU en el marco del proyecto “Construyendo el Hábitat entre todas y todos” subvencionado por el gobierno de las Islas Baleares, vuelven a hacer conocer las calamidades de su vida cotidiana por el abandono e inoperancia de las distintas gestiones provinciales y municipales.
Como es conocido, los pobladores del barrio no cuentan con la propiedad de los terrenos sobre los cuales con mucho esfuerzo han construido mejoras habitacionales. La situación irregular de la propiedad de los terrenos es esgrimida como argumento para negar el acceso a condiciones mínimas de habitabilidad de cualquier ciudadano y ciudadana:
Servicios generales de saneamiento como la recolección de basura y desmalezamiento.
Mejoras de calles, principalmente los accesos al barrio que por su deterioro impiden en casos de emergencia el ingreso de ambulancias.
Tendido eléctrico que resguarde la vida de los habitantes del barrio
Carencias de espacios verdes para esparcimiento y vida comunitaria
Arbolado y alumbrado público.
Entubado del zanjón ubicado sobre el callejón roca, el cual en estas condiciones es un foco infeccioso, de roedores y peligro para las vecinas y vecinos en particular para la población infantil que se dirige a la escuela en bicicleta, haciendo notar que ya han acontecido caída de niños en su interior.
La necesidad de concretar las ampliaciones de las viviendas, prometida por el Estado hace muchísimo tiempo, dado que son módulos de emergencia usados como viviendas permanentes.
Continuación y culminación del CIC, se encuentra paralizado con varios plazos de financiación, siendo el mes de diciembre de 2006 el último plazo establecido.
Y que según informes recogidos el dinero para finalizar la obra estaba depositado en el circuito municipal desde mayo del 2005.
Tener el CIC implica para el barrio el acceso a consultorios médicos, estimulación temprana, servicio de asistencia social, guardería, acompañamiento y espacio de uso común, en el sentido que actualmente el barrio no cuenta con espacios para la interacción entre vecinos.
Ante la negligencia y la falta de respuesta estos vecinos se han organizado en todo este tiempo para paliar las problemáticas enunciadas precedentemente, a través de asambleas, grupos y gestiones. Prueba de ello son la cantidad de reclamos y pedidos al gobierno que han realizado los vecinos y vecinas del barrio. Se adjunta un listado con la mayoría de los reiterados reclamos con fecha de emisión que han sido realizados desde el 2005 hasta la fecha.
En este último mes, mediante las asambleas barriales, se han formado tres comisiones para el abordaje de tres temas específicos:
Gestión de residuos, a través de la cual y tras una primera limpieza se logró el vaciamiento del único contenedor situado al ingreso del barrio, y el compromiso de su reemplazo por contenedores menores que faciliten su recolección diaria, hasta que el ajuste del cableado eléctrico permita el ingreso de los camiones para la recolección domiciliaria.
Tanques de agua, dadas las condiciones del servicio en la ciudad durante el verano y que las soluciones habitacionales de emergencia con que el estado realizó la localización definitiva del barrio no cuenta con tanque de reserva. Se están averiguando precios para poder hacer una compra comunitaria de tanques para las viviendas que salgan más económicos.
Plaza, trabajamos con los chicos un proyecto de cómo queremos que sea nuestra plaza y queremos organizarnos para empezar a construirla.
Cabe destacar una vez más que los derechos reclamados son de básica y urgente necesidad para obtener “mínimas” condiciones de vida, que corresponden a cualquier barrio de la ciudad aunque no todos necesitan del reclamo cotidiano para que se cumplan. Y finalmente que garantizarlos es responsabilidad indelegable e ineludible del Estado y de ninguna manera el trabajo organizado de los vecinos y las organizaciones apunta a suplantarlo sino todo lo contrario, a hacerlo presente desde el espacio de la construcción, la crítica y la exigencia. Con el convencimiento que los derechos se reclaman, se construyen y no se negocian, trabajamos para hacer efectivo el derecho a la igualdad, a la ciudad y a la vida.
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